Sociedad Argentina de Citología

 

“CUANDO UN AMIGO SE VA, QUEDA UN ESPACIO VACÍO…”


“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío…”

Dra. Ana Alceste Morandi
Jefe Honorario Servicio de Patología
Hospital Italiano Buenos Aires

Dr. Samuel Orman, un amigo y compañero

El 8 de noviembre muere el Dr. Samuel Orman, nos dejó un amigo y compañero muy especial, sentí tristeza y alegría al mismo tiempo. Tristeza porque nos dejaba definitivamente y alegría porque finalmente se terminó su sufrimiento por la enfermedad que durante los últimos años lo aquejaba y mantenía aislado.

He tenido el privilegio de compartir muchas horas, a partir del año 1980, en que es incorporado al Servicio de Patología del Hospital Italiano, junto con la Dra. María Edith Gabutti y la Dra. Elsa Toro de Damia, provenientes del Servicio de Ginecología y se desempeñó hasta su retiro como Jefe de la sección de Citología.

Fue presidente de la Sociedad Argentina de Citología durante el periodo 1997-1999.

Docente por naturaleza, un maestro, siempre dispuesto a enseñar, incansable y con espíritu inquieto e investigador que lo llevo a aprender patología; fue mi maestro en citología, me enseño a valorar y jerarquizar esta especialidad, su conocimiento fue de mucha utilidad y me sirvió de guía para los diagnósticos en especial de lesiones de partes blandas y Oseas.

Añoro las largas tardes mirando paps ginecológicos, que hubiesen sido tediosas; por el contrario transcurrían placenteras al son de la música clásica o moderna que tanto disfrutaba; al comienzo en una vieja radio con cassettes y posteriormente en un moderno minicomponente con CD.

Era un amante de la música en especial de óperas, música clásica o simplemente “canzonette italiane” que las entonaba, a viva voz; asiduo concurrente al Teatro Colón. Amante del buen comer y disfrutaba de la naturaleza, siempre tenía alguna flor o planta para hacer crecer.

No sólo era un excelente médico citólogo y ginecólogo, amado por sus pacientes y compañeros, era poliglota, hablaba correctamente inglés y con una facilidad impresionante hablaba idiomas que nunca había estudiado como el francés, italiano, portugués, alemán o ruso, no tenía inhibiciones, se entendía con todos. Su cultura general era envidiable, amigo de escritores, amante del cine, conocedor del arte, lector incansable, sumamente religioso y respetuoso del prójimo.

Otra de las características admirables de Samuel, era su condición humana, “Era el mejor amigo de sus amigos”. Siempre que uno lo necesitaba estaba allí con la palabra afectuosa, el apoyo incondicional y la mano generosa.

Me gustaría compartir algunas reflexiones sobre la amistad, en las que yo veo reflejado lo que fue para mí el Dr. Samuel Orman.

“Para que pueda trabarse una verdadera amistad, es preciso prescindir de la superioridad que puedan otorgar la edad, los honores, las riquezas o el poder. El único motivo que nos debe incitar a la amistad es la búsqueda de las virtudes y el mutuo perfeccionamiento”. CONFUCIO

“La verdadera amistad es planta de lento crecimiento que debe sufrir y vencer los embates del infortunio antes de que sus frutos lleguen a completa madurez” GEORGE WASHINGTON

“El amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho mas alta. Realmente no hay en el mundo nada mas noble y raro que una amistad verdadera”. OSCAR WILDE

Un ángel no nos escoge, Dios nos lo asigna.

Un amigo nos toma de la mano y nos acerca a Dios.

Un ángel tiene la obligación de cuidarnos.

Un amigo nos cuida por amor.

Un ángel te ayuda evitando que tengas problemas.

Un amigo te ayuda a resolverlos.

Un ángel te ve sufrir, sin poderte abrazar.

Un amigo te abraza, porque no quiere verte sufrir.

Un ángel te ve sonreír y observa tus alegrías.

Un amigo te hace sonreír y te hace parte de sus alegrías.

Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche.

Un amigo te escucha, sin decirle que lo necesitas.

Un ángel, en realidad es parte de tus sueños.

Un amigo, comparte y lucha por que tus sueños, sean una realidad.

Un ángel siempre esta contigo ahí, sabe extrañarnos.

Un amigo, cuando no esta contigo, no solo te extraña, también piensa en ti.

Un ángel vela tu sueño.

Un amigo sueña contigo.

Un ángel aplaude tus triunfos.

Un amigo te ayuda para que triunfes.

Un ángel se preocupa cuando estas mal.

Un amigo se desvive porque estés bien.

Un ángel recibe una oración tuya.

Un amigo hace una oración por ti.

Un ángel te ayuda a sobrevivir.

Un amigo vive por ti.

Para un ángel, eres una hermosa misión que cumplir.

Para un amigo, eres un tesoro que defender.

Un ángel, es algo celestial.

Un amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la vida, “el amor y la amistad”.

Un ángel quiere ser tu amigo.

Un amigo, sin proponérselo, también es tu ángel.

AUTOR ANONIMO

“No puedo darte soluciones para todos los problemas de tu vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores; pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro; pero cuando me necesites estaré junto a ti. No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón; pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quien eres, ni quien deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días ore por ti. En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontanea y la alegría que sientes al verme. Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos; sea en la alegría o sea en la serenidad.

En estos días pensé en mis amigos y amigas y entre ellos apareciste tú. No estabas arriba, ni abajo, ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el numero uno, ni el numero final. Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Yo tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo.

Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo; ore, y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de tener un amigo como tu, Era una oración de gratitud, porque tu le has dado valor a mi vida”. JORGE LUIS BORGES